
EL SER Y LA ESCENCIA
En el libro El ser y la esencia, Santo Tomas comienza definiendo estos dos conceptos que serán tema de su reflexión filosófica y teológica a lo largo del texto. Con esto pretende esclarecer el panorama de lo que quiere explicar, puesto que la ignorancia de la verdad de estos conceptos es generada por un problema lingüístico, que nos puede conducir a conclusiones y proposiciones equívocas. Por ello es indispensable tener claros los conceptos para no caer en falsedades. Para esta primera e importante tarea utilizará como metodología el definir los conceptos partiendo de lo accesible que es lo compuesto, a lo simple. Es decir se empezará definiendo el ser (o ente) para así llegar a la esencia.
El ser, según Tomas, se puede decir de dos modos: a) según sus categorías: en este caso la sustancia dándose de una manera absoluta y primaria. b) y según la afirmación de lo real de las proposiciones verdaderas. Así mismo, Santo Tomas atribuirá al ser: lo que hace que algo subsista en la naturaleza definiéndolo como acto, debido a que es el ser el que puede dar algo de sí para dar existencia a otra cosa.
Por otro lado está la definición de esencia, o quiddidad, que presenta Tomas de Aquino, afirmando que según lo derivado de la lectura de Aristóteles la esencia se puede entender del primer modo en el que se da el ser. Es decir por las categorías (en la sustancia). Así pues siendo la esencia la sustancia de las cosas esta se subdivide en dos: simple y compuesta. La sustancia compuesta es todo aquello que está conformado por forma y materia. Y la simple es solo forma. La esencia es forma, y es la naturaleza de esta la que establece como principio una subsistencia sin materi. Sin embargo, muchas veces no se cumple con dicho principio, puesto que todo depende de la posición de la forma con respecto a la causa primera (Dios). Así los que están más cerca subsisten independientemente de la materia (las inteligencias), mientras que los que están más alejados necesitan de la materia para existir. Es posible conocer la esencia de algo, sin conocer su existencia, ni comprobar su relación con lo real. De este modo puede darse que no exista en la realidad la esencia de algo que hemos conocido; como es el caso del unicornio. Y por último Aquino terminará diciendo que la esencia es potencia con respecto al ser, siendo receptora del acto.
Así es pues que en muchos de los casos el ser y la esencia coinciden en las implicancias de las cosas y en las intenciones lógicas, como hace referencia Tomas. Sin embargo regresamos al problema inicial dónde el juego lingüístico es el generador del problema, ya que en ambos casos las dos definiciones se corresponden aparentando una dependencia y una implicancia, una respecto a la otra. Esto debido a que al definir se puede encontrar una semejanza de los modos en los que se dan estos términos. Sin embargo, como bien lo dice Tomas el ser es diferente a la esencia.
La esencia hace que una cosa sea esa lo que es, mientras el ser hace que esa cosa sea. Es decir la esencia es lo que podemos llegar a conocer y entender desde una experiencia sensible o abstracta, identificándolo en una especie y en un género. Y por otro lado, está el ser que no es inteligible, pero que es lo que permite que las cosas sean y se den en la realidad. Y aunque no logremos entenderlas en sí, podemos explicárnosla desde las categorías que la constituyen, estas son muchas veces elementos externos, pero que forman parte del ser, y que son los medios por lo que podemos entenderla y conocerla.
Como bien se ha visto en párrafos anteriores se puede conocer y entender la esencia, sin que esta tenga existencia en la realidad, es decir sin que esta tenga un ser. Entonces podemos decir que la esencia no es dependiente del ser para ser entendida, pero sí el ser le es indispensable para existir. Sin embargo, de modo inverso el ser se da sin necesidad de la esencia, como es el caso de la primera causa (Dios), que es ser absoluto y en consecuencia es acto puro. Por esta primera causa se dan los principios de la naturaleza extrínseca, siendo las primeras en el orden de cercanía las inteligencias, quienes al contrario de la cusa primera sí están compuestas de ser y forma (sustancia-esencia). Y al mismo tiempo estas son acto que pueden dar existencia a otros entes, llegando a los seres compuestos de materia y forma. Sin embargo, esta cadena no se puede dar de modo inverso, puesto que al llegar a lo que se ha denominado como causa primera ya no acto puro la cadena seguiría de modo infinito. Es por ello que se afirma y se justifica la causa primera, que es Dios, como un motor inmóvil el cual es acto puro, y por lo tanto ser absoluto. De modo que este motor inmóvil es ser supremo y generador de lo existente.
Entonces sabiendo que si bien es cierto el ser y la esencia llegan en ciertos momentos a implicarse del mismo modo en determinadas cosas, cabe resaltar que el ser no depende de la esencia para existir en la realidad, y tampoco la esencia depende del ser para entenderse y conocerse (de modo abstracto). Sin embargo, para la esencia el ser es indispensable puesto que sin ella no puede existir en la realidad. De modo contrario el ser puede existir sin la esencia dándose de una manera absoluta, ejemplo que se da de una manera única: en Dios, de quien su esencia es su mismo ser, considerado así como ser absoluto, y único ejemplo de subsistencia única y exclusiva del ser puro, que a su vez es la causa de cuanto existe en la realidad. De esta manera,Tomas trata de resolver el problema de la definición entre el ser y la esencia.
Bibliografía
SANTO TOMAS DE AQUINO
OPÚSCULOS Y CUESTIONES SELECTAS. Madrid: Biblioteca de autores cristianos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario