TESTIMONIO DE HUMANIDADES
Buenos dias a todos
Para empezar debo confesarles que me fue difícil estructurar este discurso, porque en realidad lo vivido en estos dos años no se podría resumir en estas paginas y mucho menos en ocho minutos. Porque lo que vives en las humanidades es mucho más que el conjunto de cursos de conocimientos generales, es mucho más que leer grandes cantidades, o las innumerables noche de vela y ataques de estrés. Las Humanidades son la etapa fundamental y trascendental de la formación de un profesional, es la ventana que nos permite conocer a la humanidad a través de su historia y de su alma reflejada en el arte, la filosofía y la literatura. Es a través de aquí que uno va redescubriendo el mundo y así mismo, reconociendo el próximo rol y responsabilidad como profesional, como ciudadano y como ser humano.
Es por eso que al hablar de mis dos primeros años en la Ruiz, tengo que referirme a los cambios que se fueron dando en mi vida, a consecuencia de las innumerables crisis existenciales, académicas y vocacionales.
Les cuento que cuando ingrese a la universidad, cumplí lo que había sido hasta ese momento mi gran sueño. Pensé que al ser una universitaria, podría cambiar el mundo, y los conocimientos se me iban a ser revelados como por arte de magia. Sin embargo, la ruta para adquirir esos conocimientos era más complicada de lo que me pude había imaginado.
El organizar mis tiempos distribuyendo los cursos del semestre para obtener buenos resultados, fue uno de los cambios que más me costó. Porque toda mi vida he sido una activista y anárquica, sin embargo al aceptar la importancia de mi formación académica, opte dolorosamente por dejar muchas de mis viejas actividades, de esta manera empezar una nueva etapa de mi formación sin perder de vista mis sueños y mis convicciones.
El primer año de estudios descubrí de que en realidad no sabía nada, o al menos sabía muy poco de mi, y del mundo. A esto se sumó el hecho de que varios de los conocimientos que traía del colegio se me iban cayendo destruyéndose gran parte de la base académica y escolar que había recibido. Claro es cierto, que hubo un porcentaje significativo de conocimientos que tenía y de hipótesis que me planteé en mis últimos años de secundaria, que fueron validadas y fundamentadas con datos más consistentes. Así pues, fui armando el rompecabezas de mi mundo, mi entorno y de la humanidad; o de gran parte de ella.
La sabatina es una de las actividades importantes que marcan el primer año, experiencia que nos permite liberar nuestra imaginación dando rienda suelta a nuestros dotes de artistas y organizadores. También, es uno de los elementos que ayuda a la integración del grupo de promoción de humanidades y de toda la universidad. En particular esta experiencia fue muy emocionante, pero también muy estresante. La sabatina me recordó esa parte artística que pensé que lo había perdido. Fue la experiencia que me hizo sentir plena y me abrió una nueva manera de expresar nuestras ideas y sentimientos respecto al mundo de ayer, hoy y del mañana.
El segundo año, fue el año más estresante y agitado que puedo recordar en toda mi vida. Tal vez, por la enorme carga de lecturas de historia y literatura, que aunque en su mayoría me gustaron hubieron unas cuantas que de seguro para algunos será sacrilegio mi opinión, pero no me gustaron y las termine odiando, sin embargo eran necesarias.
Una de las actividades académicas fue el trabajo de investigación de la Memoria que marcó todo el año, del cual nadie podía evadir. El tema que investigue me acercó a la realidad social del país y más concretamente a Lima.
La Memoria de Humanidades, se convierte en el eje del segundo año. No solo porque estuve al borde de enloquecer con mi tema y la exigencia de la investigación, sino también porque formó parte de la construcción de mi identidad como limeña y peruana. Por eso, la música Chicha, junto con Chacalón y los Shapis, fueron parte de mis nuevos intereses y de una nueva duda vocacional.
El círculo de compañeros y amigos que se formó el año pasado fue una de las influencias importantes que recibí para discernir sobre la duda vocacional entre las Ciencias Sociales y la filosofía.
Es por todo lo mencionado que considero que no sería justo decir que estos dos primeros años en la Universidad fueron dos años de generales, puesto que fueron más que eso, fueron dos años de grandes cambios personales y existenciales. Lo adquirido estos dos años me ha comprometido a seguir formándome y enriqueciendo mi vida académica, no para ser la filosofa con más libros escritos y leídos, sino para poner mis conocimientos y mi vocación al servicio de los demás, al servicio de la construcción de un mundo justo. Sé que mi aporte con dos años de Humanidades no es mucho, pero es el inicio de un nuevo camino, un camino que se irá trazando día a día, reafirmándome y acercándome cada vez más para lo que verdaderamente esté llamada, y con aquello que en verdad pueda ser plenamente feliz y aporte a la felicidad de los demás..
Aunque muchos me hayan dicho que debo aterrizar, dejar de soñar y guardar algunas de mis expectativas, para no sentirme frustrada y fracasada, las humanidades con su gran historia de la humanidad me ha enseñado que siempre habrán fracasos, pero también siempre habrán victorias. Y como suele decirse “de los fracasos se aprende y las victorias se disfrutan”. Esas son mis expectativas para los años que se vienen, aprender y disfrutar de lo que voy viviendo y con quienes lo vivo.
Es cierto que los conocimientos te liberan, pero también te dan una gran responsabilidad, entonces uno va siendo consciente de su madurez en libertad con responsabilidad en el mundo que se vive.
Las humanidades te presenta el mundo en casi su totalidad, mostrándote lo maravilloso y bello de la humanidad. Pero luego te pide que te centres y optes por un pedacito de todo ello, pedacito que esta ligado al todo y que es importante para que el todo tenga mayor sentido. Es por eso que nosotros y en lo que nos desenvolvamos no es más que un pedacito del mundo, pero un pedacito muy especial e importante. Por eso nuestra presencia y contribución será importante para la sociedad de nuestros tiempos.
Para concluir, quiero darles la Bienvenida a esta nueva e importante aventura de formación intelectual. Disfruten y vivan con intensidad su paso por las humanidades.
Y no se olviden siempre hasta la victoria final.
Gracias.
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